INOXIDA

La consecuencia

Tras dividir el tiempo en momentos efímeros, la necesidad de ordenarlos no apareció en un principio. Los momentos se generaban con simplemente presenciar la existencia, y se iba de un momento a otro sin inconveniente, pudiendo volver al mismo momento una infinidad de veces.

Se cuestionó entonces la relevancia del tiempo, y quizás el concepto de eternidad debía desaparecer, como tantos otros ideales que no perduraron tras los comienzos. ¿Qué podría justificar la complejidad de lo efímero? El Vertedero de la felicidad abarcaba ambos ideales sin preferencia, se podía ser feliz tanto en lo efímero como en lo eterno. El Mecanismo podía ser receloso de su invención, la complejidad, pero había muchos otras herramientas que elaborar, y no sentía un apego impresionante por esa concreta.

Y cuando el Magma consciente estuvo a punto de erradicar el tiempo para siempre, se presentó un nuevo personaje fruto de la eternidad tambaleante: la Consecuencia. Esta entidad propuso ordenar los momentos según se fueran presenciando, y que los de después pudieran ser causa de los primeros. No quitaba complejidad a los momentos, pero les daba algo de sentido. ¿Sentido? ¿Acaso las grandes entidades tenían que encontrarle sentido a las cosas? No parecía razón suficiente.

Entonces fue cuando intervino la Plenitud. Los momentos efímeros le habían permitido a esta entidad tener consciencia de su propia grandeza, al destacar que los momentos no tenían por qué ser infinitos para ser plenos. Cabía en un momento la plenitud de toda la existencia. El Catalizador confirmó que había usado la Consecuencia para conseguir que algunos momentos fueran más intensos, al ser consecuencia de otros que lo fueron menos, y que no era suficiente con hacer que algunos momentos fueran simplemente bonitos. Hacía falta comparar los momentos para alcanzar la plenitud temporal en uno solo de ellos. La Consecuencia permanecería desde entonces.